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No sé cómo llamarlo

El sol, que lo ve todo, me comprende. Luis García Montero


Yo no sé cómo llamarlo,
a pesar de lo sencillo que parece
asomando en otras bocas que lo usan
por costumbre, finta, escolta.
Las palabras que pronuncian
son el pomo de ese baño
donde puede entrar cualquiera.
El orgullo enarbolado
no sabrá contar las llagas
de los dedos que se incrustan
en el remo de mi barca
cada vez que vienen olas.
Y eso pasa a diario.

Yo no sé cómo llamarlo,
ni sentirlo como otros
ni tampoco tengo flores
ni jarrones para adorno
ni acierto con el lazo
—en las patas del novillo—,
ni me salen letras cursis
—de la idiota del pasado—,
ni me sabe a chocolate...
ni te ensucio con un cuento
hoy las manos.

Yo no sé cómo llamarlo, pero sé
que detrás de los versos, de los flecos
del poema
que se va escribiendo solo,
hay una vida que urge y no hay
empeño que lo frene
porque siempre, siempre
estará tu voz.

En el alféizar ya no hay luz (@Verín & @_Sejmet_)

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
De la ausencia fuiste preso,
no salió el gorjeo ileso.
Te marchaste sin regreso.
Te recuerdo a contraluz.

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
¿Qué será de los balcones
sin presencia de gorriones?
Ven aquí, no me abandones,
de mi mañana eres cauz.

En el alféizar ya no hay luz.
Sin su sombra ya no hay luz.
La penuria asola el nido,
rama y pórtico al olvido,
hoy tus alas se han rendido
derrotadas al trasluz.

¡Vuelve ya, gorrión!
Llevo la migaja y el nidal
en mi mano abierta de algodón.

¿Volverás, gorrión?
Haz en el cielo una señal,
vuela tu recuerdo en mi balcón.

Comentarios

  1. Son unas pequeñas rimas las que veo en estos "gorriones"...
    Un abrazo.

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  2. Con trino de primavera y aleteo te respondo, Rafael. Experimentando con la estructura de los zéjeles y las soleariyas.
    Abrazos.

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