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No sé cómo llamarlo

El sol, que lo ve todo, me comprende. Luis García Montero


Yo no sé cómo llamarlo,
a pesar de lo sencillo que parece
asomando en otras bocas que lo usan
por costumbre, finta, escolta.
Las palabras que pronuncian
son el pomo de ese baño
donde puede entrar cualquiera.
El orgullo enarbolado
no sabrá contar las llagas
de los dedos que se incrustan
en el remo de mi barca
cada vez que vienen olas.
Y eso pasa a diario.

Yo no sé cómo llamarlo,
ni sentirlo como otros
ni tampoco tengo flores
ni jarrones para adorno
ni acierto con el lazo
—en las patas del novillo—,
ni me salen letras cursis
—de la idiota del pasado—,
ni me sabe a chocolate...
ni te ensucio con un cuento
hoy las manos.

Yo no sé cómo llamarlo, pero sé
que detrás de los versos, de los flecos
del poema
que se va escribiendo solo,
hay una vida que urge y no hay
empeño que lo frene
porque siempre, siempre
estará tu voz.

Rebeldía a las tres de la mañana

Mis letras no quieren,
pero un jueves triste puedo odiarte,
aunque sea falseando los rencores
y evitando todo cepo de añoranza.
Por delante, queda nada.

Ya no es como era antes la nostalgia.

Esa pena instalada en el pecho
al acecho del recuerdo embellecido,
te parece, pero no te está mirando.
Solo quiero que te pierdas en la falla
del olvido, en el hueco descuidado
de la tierra donde no brota
memoria ni deseo de reencuentro.

Que no sigas dando cuerda
a la caja enmudecida,
que no soy tu bailarina
ni esta historia se merece ya
más giros.

Comentarios

  1. Versos con cierta musicalidad...
    Un abrazo.

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  2. Creo que es uno de los sellos de mi poesía, esa búsqueda de la canción interior del poema.
    Gracias, Rafael. Abrazos.

    ResponderEliminar

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