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Mostrando entradas de abril, 2017

A veces, pienso.

A veces, pienso. Pero solo, a veces.
Otras veces, cuando no lo hago, escribo.
Mejor de madrugada, sin más jueces
que todos los testigos del derribo.

Aquellos que sí saben lo que escueces
me han dicho que no dé si no recibo.
Lo que puse en papel te lo mereces,
lo que decía de ti hoy lo suscribo.

Aunque, a decir verdad, no todo es cierto.
Si exageré, la culpa es de Cupido
que sus flechas gastó sin mucho acierto.

Aquí el final: ni soneto ni olvido.
Claudicaré si algún día despierto,
pues perdonar ya no tiene sentido.

Si quieres que te olvide

A la soledad me vine por ver si encontraba el río del olvido.
Rafael Alberti

Si quieres que te olvide
tendrás que poner empeño
volcando todas tus fuerzas,
sacando leña del fuego
para que no me acuerde
de cómo crepita un cuerpo
cuando tiene la suerte
de que lo toquen tus dedos.

Por aquel entonces,
verde era el cielo.

Si quieres que te olvide
tendrás que borrar mis versos
deshilachando las letras,
agonizando los verbos.
Huérfanas las imágenes,
huérfanos los recuerdos.
Y puede que así consigas
que mis poemas ignoren la esencia
de la memoria,
que no describa lugares,
que cierre un poco la boca,
que deje de dar detalles
de cuando era verde el cielo.

Si quieres que te olvide...
en realidad, no quiero.