Atardece en Sevilla

Por fin se respira.
La luna prepara la noche,
enciende bombillas
y estrellas.
¿Cuál será la mía?

La calle se anima.
Se besan copas y botellas,
hay risas volcadas
sobre la mesa.
Ventanas abiertas,
montones de piernas
caminan.
Oigo la alegría.

Por fin se respira.
No apresuro el paso,
reparo en las caras
todas con enigmas.
Desde que cambié
la pe por la be,
me lleva la brisa.

Sigo caminando,
se llenan terrazas
en toda la plaza.
A ver quién se anima
a cruzar el puente
a mi lado.
La noche avanza
tranquila.

Por fin se respira.

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