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Mostrando entradas de julio, 2016

Reconozco

Reconozco que me cuesta retomar
aquellas letras
que convierten en invierno
mi poema.
Permitir que la nostalgia
truene y llueva,
más ahora,
que está a punto de llegar
la primavera.

Y ha crecido tanto la marea...
como veces he esperado
la llegada de tu barco
a mi caleta.
No pretendo que lo entiendas,
no lo entiendo yo
tampoco.
Corre el tiempo y la tinta
sobre el folio.
Baja el sol para esconderse
de mis ojos.

Vas a ver (cuando vuelvas)
el unicornio que he pintado
con el borde de una estrella
que ha bajado de la noche
hasta la arena
cuando me ha oído llorar.

Seguirán su baile
mar adentro
(por si vuelves)
las olas seguirán.
Un tango de idas y venidas,
una balada cínica,
tal vez, bailen un vals.

Seguiré siendo la sombra
que hay sentada
junto a la única palmera
de la playa
deseando que amanezca
una vez más.

Atardece en Sevilla

Por fin se respira. La luna prepara la noche,
enciende bombillas
y estrellas.
¿Cuál será la mía?

La calle se anima.
Se besan copas y botellas,
hay risas volcadas
sobre la mesa.
Ventanas abiertas,
montones de piernas
caminan.
Oigo la alegría.

Por fin se respira.
No apresuro el paso,
reparo en las caras
todas con enigmas.
Desde que cambié
la pe por la be,
me lleva la brisa.

Sigo caminando,
se llenan terrazas
en toda la plaza.
A ver quién se anima
a cruzar el puente
a mi lado.
La noche avanza
tranquila.

Por fin se respira.