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Duele sin mí.

Nada más solitario que el dolor
porque también excluye a quien lo siente,
si con él se traiciona o se acompaña.
De mi propio vacío
siempre yo el excluido.
Luis García Montero.
El dolor me ha echado de mi propia soledad.
Ahora vago sin ti, sin él, conmigo,
ahogada en mi mutua compañía.
Profundidad, oscuridad sin límite
que empieza y termina en mí.

Te nombro,
al viento que pasa
sin pronunciar palabra.

No veo tu rostro, carente de memoria.
No respondes, tan solo te escondes en alguna miseria urgente,
olvidando los pronombres
que nos mencionan.

Ausente de tu silencio
dentro de algún tugurio
apartado de la cordura,
empapo en vino palabras esquinadas
en el olvido.

Soy yo quien vino a por el trago
mas siento que es el vino quien me traga.
No importa el sentido, aquí y ahora,
entre tanta gente doliente,
gritando al mundo.

La noche en las calles de esta ciudad
deshabitada
alumbra a los desmemoriados
que llevan el paso
a
   rras
          tra
               do.

Y yo
me detengo debajo
de cada farola
buscando la luz que cure
la amnesia,
que abra portales y entre la noche
abierta, silente, eterna.
             
(Tercera colaboración: Nuria Sobrino & Soraya Benítez)

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Versos en Peñamellera

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