Él

Crótalos en una boca
temblando sin tener frío.
Llevaba la lengua rota,
con hoja de doble filo
y un cauce de agua salada
de los ojos al ombligo.
No pretendo exagerar.
Una tarde de domingo
apagué en mi corazón
los restos de un cigarrillo.
Extinguidas las promesas,
extinguido el compromiso.
No pretendo abrir heridas
con un poema tardío.
Sin disculpas que me excusen
ni reencuentros previstos,
sirva hoy a la voz postrada
este romance afligido,
creado con pesadumbre
a la sombra de un suspiro.
No pretendo que se alargue
este poema sencillo,
escarbar en cicatrices,
recordar lo que es olvido.
Yo te quiero ya pasado.
Aún me queda castigo
cuando se acerca la noche
y reconozco el crujido
de una traición en el pecho.

Comentarios

  1. Los puntos finales son necesarios, pero no borran nada no garantizan el olvido. Porque las historias continúan.
    Me ha encantado Soraya!

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  2. ;) El punto y final es solo una peca que le sale a lo vivido.

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