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Siempre tuve miedo

No es nada nuevo:
siempre tuve miedo
del reposo de la incertidumbre
en mi hombro,
tan cerca de la oreja
dejando un susurro
para recordarme
que pronto,
que tarde,
cualquier cosa podría
ocurrirme.

Sé que, por ese motivo,
muchos días,
muchas noches,
dormidas las calles
y yo muy despierta,
se me acababan las ovejas
y empezaban las dudas,
las inquietudes,
los temores,
hasta la llegada del alba,
atravesada la oscuridad
por las primeras flechas
de sol.

Con el tiempo han cambiado
las costumbres.
Ya no escuecen
las voces pretéritas
ni asustan los monstruos.
Ya no sirven las sábanas
de escudo
ni quejarse compensa.
He aprendido
que el error es humano
y también la disculpa,
que callarse es hablar
con los ojos
siempre que alguien los vea.
Aunque no es nada nuevo
que el miedo, a veces,
vuelva.

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Versos en Peñamellera

Ella decía que allí estaba su infancia,
veranos exiguos rodeada de amigos
disfrutando en un paisaje pastoril.
No creas que es muy grande,
en realidad, es pequeño.
No vas a encontrar tiendas,
tampoco verás bares.
Te encantará mi pueblo.

Carreteras de culebra,
de humedad marrón y verde,
de sorpresa manantiales
cuando menos te lo esperes.
Una curva, otra curva,
otra más y la que sigue.
No me creo que te duermas.
¡Ya se ve desde aquí Ruenes!

Tardé lo que tarda un instante
en confirmar sus palabras,
la belleza y la magia
que encarnaban las montañas.

Además, no cabe duda:
la Sierra del Cuera sonríe
cada vez que llega agosto.
De ruido se inunda Ruenes,
las gaitas suenan muy pronto.
Voladores, banderines,
abrazos y más abrazos
de los amigos que vuelven
a reunirse año tras año
sin que importen los acentos
compartiendo el entusiasmo
y los bailes en la bolera,
y las estrellas en Somano,
y las risas, y la sidra,
y todos juntos cantando
Asturias, patria querida...
¡la fiesta se va acercando!