Estoy bien

Feliz. Por fin lo he superado, ahora solo sueño contigo seis veces por semana. Te lo juro, solo seis. Los viernes no duermo, escribo. Aunque, los viernes sí que sueño contigo, sueño despierta. Estoy mirando a través del cristal de la ventana y te veo pasar en bicicleta o apareces en el fondo de la taza de café, sin avisar, de manera repentina, de la misma manera que saliste de mi vida. Bueno, en realidad no fue algo inesperado. Te fuiste poco a poco, deshilachándote y dejándome desnuda.

Cómo me habría gustado vestirme contigo a diario, maquillarme con tus besos y usar tus brazos de bufanda en los días fríos. Cómo habría disfrutado apartando las sombras que restaban brillo a tu sonrisa. Cómo habría defendido tus locuras, equivocándome contigo, tropezando en tus piedras y lamiéndote hasta las heridas. 

Ojalá tú puedas estar tan bien como yo y me taches trescientas sesenta y cinco (o sesenta y seis) veces en el calendario. Ojalá me olvides cada día o, mejor aún, me recuerdes cada noche. Ojalá me encuentres en canciones, en libros, en películas, en playas, en montes, en cuadros, en el sur, en el norte, en otras bragas. 

Yo...estoy bien.

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