Me acordé de ti

Ojalá sólo me hubiera acordado de ti,
no de ti indecisa,
no de ti preocupada.
Sólo de ti.

Te vi sonreír
con esos labios inacabables
que se retuercen
durante un enfado.

Recordé que disfrutabas
de los amaneceres perezosos
y del aroma a café,
lejana,
ajena a los reproches
que te gritaba
en silencio,
arrebatos de una miopía
empeñada en ver
a dos amapolas
sacudiéndose el frío
cuando solo éramos
dos vagones descarrilados
en diciembre.

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