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Lo que podría haber pasado

     Me acerco con paso tranquilo al presente de un recuerdo. Llevo un siglo caminando. La boca me tiembla y los dedos vacilan entre llamar a tu puerta cuando llegue el momento o echar a correr. Lo bueno de mi valentía es que me trajo hasta aquí. Lo malo es que me ha dejado sola, con la lengua dormida y el discurso olvidado, con un pie en la iniciativa y el otro intentando huir. Te preguntarás qué hago aquí. Me preguntarás por qué he vuelto, y yo no sabré responderte. Siempre colgaron telarañas de la razón. Podría decirte que seguí el lucero vespertino que iluminó mi ventana anoche y me condujo a ti. También, podría decirte que no fue algo repentino, que fue una decisión madurada en el tiempo, un viaje que fui posponiendo porque me daba miedo mirarte y encontrar a un ser extraño, ajeno a mí. Estoy parada delante de tu puerta, desentumeciendo explicaciones y sacando brillo a la conciencia, justo cuando apareces tú, doblando la esquina. Reconocería a mil kilómetros esa manera de romper el aire al son de unos pasos. Tardas años en acercarte o, tal vez, menos de un minuto. No estoy para precisiones ahora que tu asombro se ha detenido delante de mi casi metro setenta de carne, despeinando el silencio con un suspiro. De los ojos nacen lágrimas. Pudieran ser de alegría, aunque parecen restos de orgullo. Tengo un nudo en la garganta. No sé cómo, pero vamos acortando distancias. Te sonríes y suena la melodía del viento enredada en los almendros. La noche ha venido a hacernos compañía. Cientos de candiles adornan el cielo. Me coges de la mano, un milagro sentir tu roce de nuevo. Tan cerca el deseo, es decir, tus labios de entonces, de ahora. Aguardo paciente, que no se noten las ganas de darte un beso. Paseamos... o me dejo guiar hacia donde quieras llevarme. He tirado mi reloj de pulsera en la papelera de la esquina de tu calle. Quería deshacerme de la prisa. Te paras, me miras, sonríes, me tiemblan las piernas, las manos, la boca... ¿qué hago? ¿Qué es eso? ¿Qué suena? No puede ser cierto. La alarma golpea mi oído y se desvanece el sueño. 

Comentarios

  1. Este sueño tuyo, de palabras tan bellas como ciertas, se parece mucho a otros tantos que vagan por el mundo. Concretamente, a mi me visito esta noche.

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  2. Mira tú por dónde... todos soñamos parecido ;)

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